Mackenzee Shai Hynes Nuestra "Pequeñita"
El 30 de Julio de 2004, es un día que nunca olvidare. La noche anterior me quede dormida en el sofá. Puse a Mackenzee en su pequeña hamaca en nuestro dormitorio y entonces comencé a ver la televisión con mi esposo Ed. La próxima cosa que supe fue que era la 1:30 de la madrugada. Me levante y fui a revisar a Mackenzee. Deje a mi esposo Ed durmiendo en la sala. Mackenzee estaba moviéndose tranquilamente en nuestro cuarto, cosa que ella usualmente hacia antes de despertar a comer. La levante y la puse junto a mi, sobre mi cama. Tan pronto como la acerque hacia mi, ella se acomodó y se quedo de nuevo, profundamente dormida. Me acosté ahí por unos pocos minutos, la mire y entonces empecé a quedarme dormida yo también. Varias veces ella se mostró inquieta, yo despertaba esperando a que estuviera hambrienta. Sin embargo, ella solo se deslizaba junto a mi cuerpo para quedarse nuevamente dormida. Esto sucedió hasta aproximadamente las 4:00 de la madrugada hasta que desperté y me senté en la computadora al lado de nuestra cama, para pagar unas cuentas. Continué observando a Mackenzee mientras dormía, y me maraville por el hecho de que ella era nuestra y de cuan bendecidos eramos por tenerla.
A las 4:30 de la madrugada, finalmente la desperté para alimentarla. Le dije "Bueno, mi pequeñita, es hora de levantarse para comer". Ella me sonrió, tenía la más bella de las sonrisas. Permanecimos en el dormitorio mientras la amamantaba. Volvió a quedarse dormida después de 15 minutos después de haber terminado de comer, así que decidí vestirla para luego terminar de darle de comer.
La cargue hasta su cuarto, escogí su ropita, la puse sobre la mesa, le cambie su pañal y la vestí. Mackenze sonreía calladamente todo el tiempo. Ella siempre estaba feliz. Mi esposo Ed, se despertó mientras yo alistaba a Mackenzee. El asomó su cabeza en el cuarto y nos dijo "Buenos días", entonces se fue a alistarse para ir a trabajar.
Me pare y comencé a hablarle a Mackenzee, y comenzamos a jugar al "boop boop". Algunas veces por la mañana, ella tenía congestión nasal, especialmente cuando yo había bebido leche la noche anterior, lo cual hice. Su "boop boop" era su aspirador nasal. A ella no le gustaba mucho, y al principio lloraba cada vez que lo usábamos. Sin embargo cuando comencé hacer "boop boop" mientras le succionaba su nariz. Ella comenzaba a sonreír en el tiempo mientras lo usábamos, y así empezó el juego del "boop boop". Me tomaba varios minutos limpiar su pequeña nariz, pero al final lo hacia.
Después de esto, la lleve a la sala para terminar de amamantarla. Le tomó otros 15 minutos hasta quedar completamente llena.
Para entonces, Ed ya tenía lista la pañalera, tomó a mi otra hija, Kaylee y a mi sobrina Kayleen, justo para prepararse para ir al trabajo de mami y les preparó el desayuno de las niñas. Vino y tomó a Mackenzee para que yo pudiera alistarme para ir a trabajar. Tome una ducha y cuando salí del baño, ví a Mackenzee acostada sobre el sofá viendo hacia arriba y de espaldas a la pared que estaba detrás de ella. Siempre he dicho que es ahí donde se encontraban sus ángeles. Ella tenía una hermosa y gran sonrisa en su carita. Kaylee la levantó y la cargo por la casa por un momento. Kaylee adoraba hacer eso, ya que por mucho tiempo no le permitimos que lo hiciera. Fuí al dormitorio y rápidamente me vestí y aliste para ir a trabajar.
Cuando salí, Mackenzee estaba en su asiento en el carro. La tomé y la sostuve cerca de mí. No quería dejarla. Le dije, "Escondámonos de papá, y me quedaré contigo todo el día". Mackenzee solamente me sonrió. Camine alrededor con ella y le hable hasta que me fui a trabajar. Odiaba tener que irme porque no había tenido tanto tiempo para estar con ella en las mañanas, desde que estuve en casa durante el periodo de maternidad.
Finalmente cedí y la puse de nuevo en su asiento dentro del carro. Recuerdo que levanto su cabeza, como si estuviera intentando sentarse en su asiento. Ella jaló su babero y empezó a morderlo. Lo hizo tanto esa mañana, que ya no estaba atado a su espalda sino que estaba sobre su barriguita. La besé tres veces al despedirme y le dije que la amaba. Bese a las niñas y a Ed y les dije que también los amaba. Ellos se fueron pocos minutos antes que yo lo hiciera. Fui alrededor de la casa y apagué las luces. Tome mis cosas y me fuí a trabajar.
Recién acababa de empezar a trabajar en Citrus Memorial, así que estaba un poco ocupada aprendiendo las habilidades necesarias para trabajar en mi departamento. Le llame a Ed cerca de la hora del almuerzo y le pregunte si el recogería a Mckenzee o si quería que yo lo hiciera. Me dijo que terminaría temprano de trabajar y que después iría a casa y cortaría el césped. Así que debía de ir yo a recogerla. Mi hija Kaylee, pasaría la noche con mi madre y mi padre, por lo que no tendría que preocuparme por ella. Le dije entonces que yo recogería a Mackenzee de la guardería.
Termine el trabajo media hora antes, así que le llame a Ed, para saber como le estaba hiendo en su día. Me dijo que tuvo que trabajar más de lo que había planeado y que justamente estaba regresando a la oficina. Discutimos otra vez mas, sobre quien debía de ir a recoger a Mackenzee. Estuvimos de acuerdo en que seria yo quien lo haría. Cuando entre en el auto, éste estaba extremadamente caliente por dentro. Lo encendí y deje que el aire acondicionado refrescara el auto antes de ir a recoger a Mackenzee, pues no quería que ella estuviera dentro del auto caliente.
Llegue a la guardería y fui adentro para recoger a Mackenzee. Camino a la guardería estuve pensando en que la llevaría a comprarle algunos baberos y calcetines nuevos. Estaba contenta por que tendría un poco tiempo a solas con ella antes de que Ed regresara a casa después del trabajo. Camine dentro de la guardería y uno de los empleados sostenía a una hermosa bebe. La mujer dijo "Acaba de despertarse". Mire a la bebe por un momento y me di cuenta que no era Mckenzee. Empecé a buscarla por todo el cuarto. Mackenzee no estaba ahí. Entre en pánico. Sabía que ella no estaba ahí. Finalmente una de las personas que trabajan ahí, me pregunto: ¿A quien busca? Le dije a Mackenzee. Entonces ella me respondió. "Ella no ha venido en todo el dia". Tampoco vino ayer. Le dije: "Se que ella no estuvo ayer aquí por que mi esposo no fue a trabajar, pero ahora si lo hizo". Todo el tiempo estuve diciéndome a mi misma "El de seguro la dejo con mi madre esta mañana". La empleada ha de haber notado que estaba molesta, por que me dijo que usara el teléfono que estaba en la otra habitación para que le llamara a mi esposo. Le di las gracias, y salí.
Entre en la otra habitación y le llame a Ed. Él me contesto con un "¿Que paso?", mi voz comenzó a quebrarse mientras intentaba mantener el control de mis emociones, que fluían por todo mi cuerpo, le dije "¿Donde esta Mackenzee? Ella no esta en la guardería. Su teléfono estaba muerto, rápidamente volví a marcar el número de su celular, pero estaba fuera de alcance y me mando a su correo de voz. El sentimiento de temor estaba empezando a inundarme, lo llame nuevamente, esta vez si me contesto, mi esposo estaba gritando y llorando. En ese instante, lo supe.
Salí gritando y corrí fuera de la guardería. Varias personas salieron detrás de mí. Solo recuerdo al director de la guardería. Ellos me preguntaban que había pasado. Yo gritaba y lloraba "El la olvido!". Todos intentaban calmarme, pero no tenia sentido. Yo sabia que mi preciosa niñita se había ido, el director de la guardería me llevo al trabajo de mi esposo.
Cuando llegue, Ed y alguien más estaban sacando a Mackenzee del asiento trasero del auto. Su cuerpecito sin vida me rompió el corazón en pedazos. Recuerdo haberme tirado al piso mientras gritaba y lloraba. Esto no puede estar pasándonos a nosotros. No puede estar pasándome a mí. Espere tanto tiempo por ella, para que llegara a mi vida. Le rogué y le imploré a Dios. Ellos no me permitían tocarla. Recuerdo que alguien la tomo fuera de su asiento y la puso sobre una camiseta sobre el pavimento. Ellos aun no me permitían tocarla o abrazar a mi pequeñita. Finalmente los paramédicos colocaron a Mackenzie en la ambulancia.
Después de eso, mucho de lo que paso es un vago recuerdo. Recuerdo haber sido llevada de aquí y para allá. Recuerdo contestar algunas preguntas. Recuerdo a mi madre abrazándome. Recuerdo al director de la guardería abrazándome. Nada podía consolarme. Yo quería que mi pequeñita estuviera con vida. Yo quería que salieran de la ambulancia con ella. Quería que me la trajeran para poder abrazarla y besarla. No quería que nada de eso fuera real. Nuestra "pequeñita" había sido llevada al cielo para estar con Dios, y nosotros nos quedamos con los brazos vacíos y con el corazón partido.
Desde entonces los días han estado llenos de lagrimas, "Que tal si", dolor, risas, recuerdos, etc.…. Alguna vez alguien me dijo que se siente como estar dentro de una montaña rusa, y esa persona estaba en lo cierto. Nunca se cuando lloraré. Cada día, despierto con la esperanza de saber que todo fue una pesadilla y me duermo pensando en que algún día volveré a ver a Mackenzee en el cielo. He comenzado a escribir un diario con todos los recuerdos que tuvimos con nuestra "Pequeñita". No quiero olvidar ningún momento que tuve con ella. Pienso que el diario me ha ayudado a sobrellevar todo esto. Esto nunca ha vuelto a ser real más para nosotros. Ed, Kaylee y yo queremos seguir creyendo que ella estará en casa, esperándonos.
Se que muchas personas no pueden comprender como alguien puede olvidar a su hijo/hija. Créanme, yo también pensaba de la misma manera. Ni siquiera un mes antes de que esto sucediera, escuche de historias sobre padres que olvidaron a sus bebes y le dije a Ed que si alguna vez olvidaba a Mackenzee, yo misma lo mataría. El me miró y me dijo: "Que clase de idiota crees que soy, como para olvidar a su propio hijo". Mi esposo lucha todos los días con la culpa. Tanto el como yo, no podemos comprender como pudo haberla olvidado. Pero lo hizo. Este tipo de cosas ahora suelen suceder muy a menudo. Ed y yo jamás pensamos que esto podría pasarnos a nosotros. Pensabamos que eramos inmunes.
Quisiera decirles que cada día que pasa, el dolor disminuye cada vez más, pero eso no es verdad. Algunos días son buenos y otros son malos. Quiero decirles que Dios ha sido quien nos ha llevado a través de todo esto. Que nos ha dado la fortaleza y entereza para afrontar las constantes batallas en nuestra vida. Nuestra esperanza es la promesa de saber que algún día veremos a Mackenzee en el cielo y que nada ni nadie podrá apartarnos de nuevo. Hasta entonces, me consuela saber que nuestra "Pequeñita" esta con Jesús. No podemos pedir una mejor niñera para ella.
Sinceramente,
Melanie Hynes
La mama de Mackenzee.
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